La Historia y la Poesía las hace el Viento...

El hombre trabaja, inventa, lucha, canta... Pero el Viento es el que organiza y selecciona las hazañas, los milagros, las canciones.

Contra el Viento no puede nada la voluntad del hombre... Yo, cuando el Viento ha huido a su caverna, me tumbo a dormir. Me despierto cuando Él me llama ululante y me empuja. Escribo cuando Él me lo manda (...)

El viento es un exigente cosechero:

el que elige el trigo, la uva y el verso...

el que sella el buen pan,

el buen vino

y el poema eterno...


LEÓN FELIPE

(Antología rota. 8ª ed. Buenos Aires: Losada, 1977, p. 7.)

________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

30 oct. 2015

La memoria: primera revelación

La Escuela de Atenas (1511), de Rafael Sanzio
            «Y somos así, opacos a nosotros mismos en esa primera, espontánea forma de conocimiento en que ni siquiera pretendemos conocernos, que es la memoria. La memoria, primera revelación, ineludible de la persona. ¿Por qué este tener presente nuestra vida pasada, aunque los recuerdos concretos desaparezcan? La memoria está siempre ahí, viviente; no descansa. Y si fuera posible que en algún instante ningún recuerdo pasara por la mente, está ahí continua la referencia al pasado, la imposibilidad de acoger a ningún suceso, por esperado que sea, ninguna persona por mucho amor que nos traiga desde un alma limpia y desprovista de inscripciones: de huellas, de sombras».



(ZAMBRANO, María.  Delirio y destino: los veinte años de una española. 2ª ed. Madrid: Horas y horas, 2011, p. 26-27)

25 oct. 2015

Taj Mahal


Taj Mahal,  de Li-Shu Chen
«A mediados del siglo diecisiete, los talleres hindúes y chinos producían, sumados, más de la mitad de todas las manufacturas del mundo. 
   En aquellos tiempos, tiempos de esplendor, el emperador Shah Jahan alzó el Taj Mahal, a orillas del río Yamuna, para que su mujer la preferida entre todas sus mujeres, tuviera casa en la muerte.
   El viudo decía que ella y su casa se parecían, porque el templo cambiaba, como ella cambiaba, según la hora del día o de la noche.

   Dicen que el Taj Mahal fue diseñado por Ustad Ahmad, persa, arquitecto, astrólogo, también llamado por muchos otros nombres.

   Dicen que fue construido por veinte mil obreros, a lo largo de veinte años.

   Dicen que fue hecho de mármol blanco, arena roja, jade y turquesa que mil elefantes acarrearon desde las lejanías.

   Dicen. Pero quienes lo ven, leve hermosura, blancura flotante, se preguntan si el Taj Mahal no habrá sido hecho de aire.

   A fines del año 2000, el mago más famoso de la India lo hizo desaparecer, durante dos minutos, ante una multitud boquiabierta.

   Él dijo que fue arte de su magia:

   –Lo desvanecí –dijo.

   ¿Lo desvaneció, o el aire lo devolvió?».



(GALEANO, Eduardo.  Espejos : una historia casi universal. México: Siglo XXI, 2008, p.198.)


18 oct. 2015

La masificación de las palabras



«No digo que los escritores deban dejar de escribir. Esto sería fatuo. Me pregunto si no están escribiendo demasiado, si el diluvio de letra impresa a través del cual luchamos por abrirnos paso, aturdidos, no representa por sí mismo una subversión del significado. “Una civilización de palabras es una civilización malsana.” Es una civilización donde la inflación constante de la moneda verbal ha devaluado de tal modo lo que antes fuera un acto numinoso de comunicación que lo válido y lo verdaderamente nuevo ya no pueden hacerse oír. Cada mes  debe fabricar su obra maestra, de manera que las prensas empujan a la mediocridad a un esplendor espurio y transitorio. Los científicos nos dicen que es tal la invasión de publicaciones especializadas monográficas, que pronto las bibliotecas habrán de tener que colocarse en órbita, dando vueltas en torno a la tierra y sujetas a la consulta por medios electrónicos. La proliferación de la verborrea en la investigación humanística, las trivialidades maquilladas de erudición o de revaluación crítica amenazan con obliterar la obra de arte y la exigente inmediatez del encuentro personal, base de toda crítica verdadera. También hablamos en exceso, con demasiada ligereza, volvemos público lo que es privado, convertimos en clichés de falsa certeza lo que era provisional, interino, y por consiguiente vivo en el hemisferio oscuro de la palabra. Vivimos en una cultura que es, de manera creciente, una fruta eólica del chismorreo; chismes que abarcan desde la teología y la política hasta la exhumación sin precedentes de cuitas personales (la terapia psicoanalítica es la gran retórica del chismorreo). Este mundo no terminará en llanto y crujir de dientes sino en un titular de periódico, en un eslogan, en un novelón soez más ancho que los cedros del Líbano. En el chorro abundante de la producción actual, ¿cuándo se convierten las palabras en palabra? ¿Y dónde está el silencio necesario para escuchar esa metamorfosis?».


(STEINER, George. Lenguaje y silencio. 2ª ed. Madrid: Gedisa, 2000, p. 77.)

16 oct. 2015

La belleza de la dificultad



Los momentos difíciles me han ayudado a comprender mejor que antes, cuán infinitamente rica y hermosa  es la vida en todos los sentidos, y que tantas cosas de las que uno va preocupándose no tienen importancia alguna.