La Historia y la Poesía las hace el Viento...

El hombre trabaja, inventa, lucha, canta... Pero el Viento es el que organiza y selecciona las hazañas, los milagros, las canciones.

Contra el Viento no puede nada la voluntad del hombre... Yo, cuando el Viento ha huido a su caverna, me tumbo a dormir. Me despierto cuando Él me llama ululante y me empuja. Escribo cuando Él me lo manda (...)

El viento es un exigente cosechero:

el que elige el trigo, la uva y el verso...

el que sella el buen pan,

el buen vino

y el poema eterno...


LEÓN FELIPE

(Antología rota. 8ª ed. Buenos Aires: Losada, 1977, p. 7.)

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20 ene. 2016

El hábito de la lectura



   «El ejercicio físico es al cuerpo lo que la lectura es a la inteligencia. [...] Es menester buscar tiempo y fomentar este hábito. Por eso los padres deben procurar leer y que sus hijos vean que lo hacen, además de comentar lo que se ha leído y recomendar textos adecuados a cada edad. Crear una atmósfera de lectura en la familia es una labor educativa que no tiene precio. No obstante, insisto en que los padres deben ir por delante, aunque cueste, y a veces no se encuentre el tiempo oportuno para ello. Un joven que lee va a tener una visión más rica de la vida, se agranda su vocabulario y es capaz de captar más matices que aquel que no practica este hábito».

(ROJAS, Enrique. Amistad: adiós a la soledad. Madrid: Temas de hoy, 2009, p. 140.)

14 ene. 2016

Tu riqueza y la mía




Sembrador con la puesta de sol  (1888)
de Vincent van Gogh

«En la sala de audiencia del mundo la simple hoja de hierba se sienta en el mismo tapiz con el rayo de sol y las estrellas de la medianoche.
   Así mis canciones ocupan sus asientos en el corazón del mundo con la música de las nubes y los bosques.
   Pero tú, hombre rico, tu riqueza no participa en la sencilla grandeza del alegre oro del sol y en el suave resplandor de la luna pensativa.
   La bendición del cielo que todo lo abarca no se extiende hasta ti.
   Y cuando aparece la muerte, esa riqueza palidece y se marchita y se resuelve en polvo».


(TAGORE, Rabindranaz. El jardinero. Madrid: Edaf, 2001, p. 155.)