La Historia y la Poesía las hace el Viento...

El hombre trabaja, inventa, lucha, canta... Pero el Viento es el que organiza y selecciona las hazañas, los milagros, las canciones.

Contra el Viento no puede nada la voluntad del hombre... Yo, cuando el Viento ha huido a su caverna, me tumbo a dormir. Me despierto cuando Él me llama ululante y me empuja. Escribo cuando Él me lo manda (...)

El viento es un exigente cosechero:

el que elige el trigo, la uva y el verso...

el que sella el buen pan,

el buen vino

y el poema eterno...


LEÓN FELIPE

(Antología rota. 8ª ed. Buenos Aires: Losada, 1977, p. 7.)

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7 ago. 2017

El porvenir y sus palabras



«Deseo hablar en algún lugar sin límites; como un hombre en estado vigil, que habla a hombres despiertos; pues estoy convencido de que no puedo exagerar siquiera lo suficiente para poner los cimientos de una expresión verdadera. ¿Quién que haya oído una melodía temería el hablar extravagantemente en el futuro? En vista del porvenir o posible deberíamos vivir totalmente relajados e indecisos en lo que a nuestra proyección se refiere, con perfiles brumosos y vagos por este lado como nuestras sombras cuando al sol revelan una perspiración apenas perceptible. La volátil verdad de nuestras palabras deberá traicionar en todo instante la impropiedad del resto de nuestra expresión. Su verdad se traslada inmediatamente; sólo quedan las palabras. Los términos que expresan nuestra fe y nuestra piedad no son definidos; sin embargo, para las naturalezas superiores son significativos y fragantes como el incienso».



(THOREAU, Henry David. Walden o la vida en los bosques. Barcelona: Juventud, 2010, p. 397.)

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